La Historia de la Capoeira es un relato cuyos detalles pueden variar según quien la cuente, ya que se ha ido transmitiendo de boca en boca desde los mestres más antiguos y de padres a hijos, y por tanto está sometida a tergiversaciones.
A continuación se ha pretendido hacer un resumen comparando entre las historias de cada uno de ellos, los manuscritos que se han encontrado de la época e incluso legislación al respecto, de tal forma que podamos hacernos una idea de cómo apareció este “arte”.
Cuando los portugueses llegaron a Brasil, allá por el 1500, importaron mano de obra esclava desde África para trabajar en sus plantaciones de azúcar y algodón de Rió de Janeiro, Salvador y Recife. Estos esclavos eran negros angolas, benguelas, mozambiques, etc.
Estos hombres vivían en condiciones infrahumanas y eran incluso maltratados por “el hombre blanco”, por lo que no tardaron en comenzar las primeras fugas. Los que conseguían escapar se escondían en la selva brasileña y formaban pequeños campamentos desde donde vigilaban para no ser descubiertos.
Poco a poco, esos campamentos se fueron haciendo cada vez más grandes, y los poblaban familias enteras, teniendo incluso una organización jerárquica. Son lo que se denominaban “Quilombos”. El quilombo más grande conocido era el llamado Palmares, el cual ha inspirado multitud de historias y canciones tradicionales de Capoeira.
Según dice Carlos Senna: “La Capoeira brotó de los quilombos, generada en la unión de la violencia de la raza blanca dominadora con la necesidad físico-espiritual de defenderse de la raza negra esclavizada” .
Los esclavos la practicaban para favorecer su resistencia, fuerza y flexibilidad y poder escapar de aquellos que intentaban apresarles.
Por otro lado, Mestre Zoilo afirma que la Capoeira se originó aun estando apresados por sus amos, como una forma de defensa de la libertad del negro e identidad de grupos y de afirmación personal en los conflictos internos de la población esclava.
Sea como fuere, se considera que los movimientos se inspiraban en los animales de la selva, especialmente de cuatro de ellos: el mono (macaco), la onza (onça), el zorro (raposa) y la araña (aranha), de quienes aprendían sus principales habilidades, la agilidad del mono, la combatividad y sagacidad de la onza, la maña y astucia del zorro y la capacidad envolvente y enlazadora de la araña.
Con la abolición de la esclavitud, los negros se unían en Maltas (bandas) y continuaron practicando la Capoeira.
La Capoeira no tenía una vestimenta especial, el luchador entraba en la roda con ropa de calle y calzado, pero constantemente se la relaciona con la ropa blanca por la tradición de que “el buen capoerista no cae ni permite que el otro le roce con el pie”.
Durante el siglo XVII fue su mayor apogeo en Brasil, pero debido a la constante lucha y rivalidad que existía entre las distintas Maltas, se organizaban continuamente disputas en fiestas populares u otros eventos públicos, por lo que durante años fue perseguida y castigada por ser considerada peligrosa y criminal.
Así pues, la expresión “Capoeira” era usada para designar a los bribones durante el siglo XIX hasta el inicio del XX.
En Octubre de 1890 se aprueba el Decreto nº 487 del Código penal de la República de los Estados unidos de Brasil , en el que se establece que “Hacer en las calles o plazas públicas ejercicios de agilidad y destreza corporal conocidos por la designación de Capoeiragem; andar en desbandas con armas o instrumentos capaces de producir una lesión corporal, provocando tumulto o desorden, amenazando persona cierta o incierta, o llevando a cabo temor de algún mal: pena de prisión celular de dos a seis meses”
La Ley se aplicó con rigor, pero no evitó que los capoeristas continuaran practicando lo que para ellos era una forma de vida, por lo que ocultaban sus nombres con apodos que se otorgaban según las características propias de cada uno de ellos.
En Bahía surgieron los dos mestres más importantes de la historia, Mestre Pastinha (1889-1981) y Mestre Bimba (1900-1974), con distintas formas de ver y entender la Capoeira.
Mestre Pastinha .- Principal promotor de la Capoeira Angola*.
“…mis discípulos velan por mi, la Capoeira Angola resistirá, saben como deben continuar, sus ojos ahora son los míos. Saben que la lucha sirve para defender al hombre. La capoeira no es lucha de ataque sino que espera con calma el momento oportuno, el capoerista llora a los pies de su agresor, pero sus ojos están activos. Al capoerista no le gustan los abrazos ni los apretones de mano, mejor desconfiar siempre de las delicadezas…”.
(* La expresión “Capoeira Angola” surgió después de crearse la Capoeira Regional con objeto de establecer una designación propia para la Capoeira tradicional entonces más difundida.)
Mestre Bimba .- Comenzó a sentir que la Capoeira Angola que él practicaba y enseñaba se había folclorizado demasiado, degenerándose y dejando mucho que desear en términos de lucha. Aprovechándose del Batuque (antigua lucha practicada por su padre) y de su genio creativo, invento lo que él llamó “Capoeira Regional”. Fue criticado y rechazado en las rodas durante mucho tiempo, pero consiguió reunir a su alrededor a un gran número de seguidores.
En 1932 Mestre Bimba funda en Salvador el “Centro de Cultura Física Regional”, sacando así la Capoeira de las calles y poniéndola a disposición de otras clases sociales.
En 1937, año en que se decreta “Estado Nuevo”, el Gobierno brasileño oficializa la capoeira dando a Bimba autorización para su Academia. En este mismo año es reconocida como deporte nacional brasilero y en 1995 es reconocida como deporte Olímpico.
Doy gracias a Pedro J. Martín (Formado Comprido), quien a través de su libro “Ao som do Berimbau”, me ha guiado para la elaboración de este relato.
Texto cedido por Prima








